Crítica (12 de octubre de 2010)

La dignísima representación del Auto en la última edición de La Librea (9 de octubre de 2010), debe ser un ejemplo de cómo trabajando en equipo y respetando lo respetable, se puede hacer una gran celebración admirada por todos, al tiempo que contribuir a una deseada divulgación de nuestra Seña de Identidad.

La seriedad y el buen hacer, junto al saber estar, son principios elementales del comportamiento que aplicados a nuestra tradición, redundan en el engrandecimiento de ésta.

Sin excesos de protagonismo y sin exclusiones, se ha podido reunir a un gran equipo humano capacitado para poner en escena la versión original de la obra que, a priori, parecía inalcanzable.

Enhorabuena a organizadores y participantes.

Pero no nos emborrachemos de éxito; porque el éxito de la última Librea no debe ser entendido como una “carta blanca” otorgada a los organizadores para volver a los andares del pasado.

Julio Rodríguez de Castro - 12 de octubre de 2010