Papa Pío V

 

Nació el 17 de enero de 1504 en Bosco, Milán, y fue bautizado Antonio Michele Ghislieri. Murió en Roma el 1 de mayo de 1572. A los catorce años entró a la orden de los Dominicos, tomando el nombre de Michele. Fue ordenado sacerdote en Génova en 1528, y se estableció en Pavía, donde enseñaría durante dieciséis años. Pronto dio muestras de sus opiniones políticas cuando pasó en Parma treinta tesis en apoyo de la Silla Papal y contra las herejías de su tiempo. Michele se mostró extremadamente severo y estricto, lo cual le granjeó cierta fama entre sus superiores como un enérgico disciplinario, y fue nombrado inquisidor en Como.

Su celo reformista provocó, sin embargo, tales resentimientos que fue obligado en 1550 a regresar a Roma, donde, después de haber servido en diversas misiones inquisitoriales fue electo al comisariado de la Santa Sede. El Papa Pablo IV, quien siendo Cardenal ya había mostrado favoritismo por él, le confirió el cargo de obispo de las diócesis de Sutri y Nepi, el cardenalato con el título de Alejandrino, y el honor de ser Gran Inquisidor. Fue convertido Obispo de Mondovi en el Piamonte, pero su oposición al pontífice propició su despido del palacio y el fin de su autoridad como inquisidor.

Al morir Pío IV en 1556, Ghislieri fue elegido para la silla papal como Pío V. Se propuso restaurar la disciplina y moralidad de Roma encauzando la vida espiritual del mundo cristiano. Entre sus primeras acciones, llevó a cabo una drástica reducción en el costo de la corte papal, de la misma manera que lo había hecho en la Orden Dominica a la cual había pertenecido; además hizo la residencia compulsoria entre los clérigos, reguló los hospicios y reafirmó la importancia de las ceremonias en general y de la liturgia de la Misa en particular. A la manera de un férreo inquisidor nadie fue mejor que él para poner en práctica los acuerdos del concilio de Trento e impulsar su espíritu contra-reformista con firmeza; incrementó el poder de la Inquisición e hizo que la forma de las misas se uniformara mediante la promulgación de la Misa tridentina de 1570. Pío V hizo esta misa compulsoria a lo largo y a lo ancho de la Iglesia Católica Romana, excepto allí donde la liturgia de la misa fuera anterior a 1370 y aún estuviera en uso. Esta forma de la misa permaneció esencialmente intacta hasta hoy. En 1970, a raíz del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI promulga un nuevo rito, llamado ordinario, para la Iglesia universal, aunque sin derogar jamás la forma Tridentina o tradicional codificada por Pío V y que queda en la actualidad como forma extraordinaria.

 

  < anterior                        índice siguiente >