General don Juan de Austria

 

Nació en Ratisbona el 24 de febrero de 1545, y murió el 1 de octubre de 1578, sólo siete años después de lograr la victoria ante los turcos en la Batalla de Lepanto. Hijo natural del emperador Carlos V y de Bárbara Blomberg, fue llamado Jerónimo.

Carlos V decidió que su hijo se criara en España, y encargó a Francisco Massy, violinista de la corte imperial, la educación del niño a cambio de 50 ducados anuales, por lo que a mediados de 1551 llegaron a Leganés.

En la primavera de 1554, el niño fue llevado al castillo de don Luis de Quijada, mayordomo del Emperador, en Villagarcía de Campos (Valladolid). Su esposa, doña Magdalena de Ulloa, se hizo cargo de su educación, auxiliada por el maestro en latín Guillén Prieto, el capellán García de Morales y el escudero Juan Galarza.

Poco antes de abdicar, Carlos V redactó un codicilo en el que reconocía haber tenido un hijo natural de una mujer soltera, llamado Jerónimo, al cual no conocía en persona todavía. Ya en el Monasterio de Yuste, el Rey ordenó a don Luis de Quijada que fuese a vivir allí y así conoció al niño Jerónimo.

Carlos V murió el 21 de septiembre de 1558. El heredero, Felipe II, se encontraba entonces fuera de España. Se difundieron rumores sobre la paternidad del niño, que Quijada negó, y escribió al rey pidiéndole instrucciones; éste respondió con una nota, recomendándole esperar a su regreso a España. La princesa Juana, regente en ausencia de Felipe II, pidió conocer al niño, lo que hizo en Valladolid en mayo de 1559.  Felipe II lo hizo a mediados de septiembre de ese mismo año.

El Rey, siguiendo las indicaciones de su padre, expresadas en el codicilo de 1554, reconoció al niño como miembro de la familia real, y le cambiaron el nombre por don Juan de Austria.

Don Juan de Austria completó su educación en la Universidad de Alcalá de Henares.

En 1565, los turcos atacaron la isla de Malta. Para acudir en su defensa, se formó una flota en el puerto de Barcelona. Don Juan de Austria solicitó al rey permiso para unirse a la armada, pero le fue denegado. Viendo el Rey que su hermano no tenía inclinación por la carrera eclesiástica, como había previsto su padre, Felipe II lo nombró Capitán General de la Mar, lo que suponía de facto convertirlo en Comandante Supremo de las Fuerzas Reales, rodeándolo de consejeros de confianza, como don Álvaro de Bazán (almirante) y don Luis de Requesens y Zúñiga (vicealmirante).

Don Juan de Austria volvió al Mediterráneo a hacerse cargo de la flota. El 2 de junio de 1568, se hizo a la mar para combatir a los corsarios. Durante tres meses recorrió toda la costa.

El 13 de abril de 1569 llegó don Juan a Granada para hacer frente a la rebelión que en Las Alpujarras habían hecho estallar los moriscos, como respuesta al decreto de Felipe II que obligaba a estos a abandonar sus costumbres, lengua, vestido y prácticas religiosas.

En mayo de 1570 don Juan de Austria negoció la paz con El Habaquí. En el verano y el otoño de 1570 se efectuaron las últimas campañas para doblegar a los rebeldes.

En 1570 Felipe II aceptó unirse a Venecia y al Papado contra los turcos, firmando el 20 de mayo del año siguiente la Liga Santa, proponiendo a Juan de Austria para el mando de la misma.

La actuación de don Juan de Austria fue decisiva para la victoria de la Liga en La Batalla de Lepanto, por su resuelta búsqueda de la victoria y su valentía personal en este tipo de batallas.

Para los turcos, Lepanto significó la pérdida de su armada, siendo la peor derrota sufrida por el Imperio, y una amenaza inmediata de invasión de sus territorios. Para la monarquía española y las repúblicas italianas, supuso el alejamiento del peligro que representaba el turco en el Mediterráneo Occidental. 

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