Santo Domingo de Guzmán

Nació en Caleruega (España), en 1170, y murió en Bolonia en 1221. Divulgador del Rosario en la propagación del Evangelio, destacó por su excelente condición humana.

Estudió teología en Palencia y fue nombrado canónigo de la Iglesia de Osma.

Con su predicación y con su vida ejemplar, combatió con éxito la herejía albigense. Con los compañeros que se le adhirieron en esta empresa, fundó la Orden de Predicadores. Su padre, Félix de Guzmán, era noble acompañante del Rey. Su madre era la Beata Juana de Aza.

Cuando Domingo tenía seis años fue entregado a un tío suyo que era arcipreste, para que le instruyera en su educación literaria. A los catorce años fue enviado al Estudio General de Palencia, donde el joven se entregó de lleno al estudio de la teología. Eran tiempos de continuas guerras contra los moros y entre los propios príncipes cristianos, y época de mucha hambre.

Domingo se compadeció profundamente de los pobres y les fue entregando sus pertenencias. Cuando sólo le quedaban los libros por entregar a sus semejantes, decide venderse como esclavo para rescatar de los moros al hermano de una mujer que le pedía su ayuda. Este acto de Domingo conmovió tanto a la gente de Palencia que se produjo un movimiento de caridad, y se hizo innecesario vender sus libros y entregarse como esclavo. También surgieron vocaciones para la Orden que más tarde Domingo fundaría.

A los 24 años de edad, Domingo fue llamado por el obispo de Osma para ser canónigo de la catedral, y a los 25 años fue ordenado sacerdote. Acompañando al obispo de Osma por Europa, descubrió preocupado, la extensión de las grandes herejías procedentes del maniqueísmo oriental, que negaban muchos dogmas de la fe católica.

En 1207 Domingo, con algunos compañeros, se entrega de lleno a la vida apostólica, viviendo de limosnas que diariamente mendigaba, renunciando a toda comodidad, caminando a pie y descalzo, sin casa ni habitación propia en la que retirarse a descansar, sin más ropa que la puesta.

Asumiendo la necesidad de instruir a quienes caían en las herejías, determinó fundar la Orden de predicadores, dispuestos a recorrer pueblos y ciudades para llevar a todas partes el contenido del Evangelio.

Funda centros de apostolado en todo el sur de Francia. Uno de sus discípulos en la orden sería Tomás de Aquino, el más ilustre predicador que jamás haya tenido la Iglesia Universal. Domingo fue también un gran amigo de Francisco de Asís, a quien visitó y abrazó efusivamente.

Encontrándose en Fangeaux, una noche durante la oración, tiene una revelación en la que la Virgen le revela el Rosario como arma poderosa para ganar almas. Desde entonces, el Rosario se convierte en su diario compañero de predicación, divulgando y expandiendo su uso por toda Europa.
 

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