Capitán Francisco Díaz Pimienta

 

El capitán Francisco Díaz Pimienta nació en Puntallana, del matrimonio formado por los portugueses Diego Díaz Pimienta y Mayor Franco. Fue Capitán de Infantería y Maestre de Campo de las Compañías Milicianas de Barlovento, San Andrés y Sauces, y Puntallana. Desempeñó el cargo de Castellano del Fuerte de Santa Catalina en Santa Cruz de La Palma, y Regidor perpetuo de la isla de San Miguel de La Palma.

Fue un excelente náutico, “el Oficial más sobresaliente de la Armada de Felipe II” y como tal, tomó parte en la célebre batalla de Lepanto, en la Armada de don Juan de Austria al mando de un tercio formado por milicianos canarios, “distinguiéndose sobre todos, por su pericia, arrojo y valor”.

A su vuelta de Lepanto, se cree que Díaz Pimienta patrocina la creación de una ermita en agradecimiento a la Virgen del Rosario, por la ayuda que les fue prestada en la victoria frente al turco y a la que rendirían honores con librea, los soldados de la Compañía de Milicias que a sus órdenes estaban acuartelados en aquella localidad.

Construyó su vivienda en la antigua Calle Real del Puerto de Santa Cruz de La Palma, con grandes sacrificios, pues pese a su profesión y categoría no ostentó riquezas, y siempre se consideró honrado, hasta el punto de quejarse amargamente en su testamento de la deuda que debía al carpintero de su casa, en la suma de 1400 reales más 300 por la reconstrucción de la capilla que había comprado al Procurador de Causas Andrés de Armas y a su mujer Inés de LLanes, en la iglesia matriz de El Salvador de la Capital palmera, diciendo que “todo esto es verdad y es mi sudor y trabajo y en hacer las dichas obras gaste lo que tenia y quede pobre”. En aquella casa vivió con su esposa Beatriz Rodríguez de Acosta, de la que tuvo dos hijas, Inés y Lucía, para las que solicitó mayorazgo perpetuo en su favor y de la descendencia legítima de éstas, al Rey Felipe III quien, el 6 de marzo de 1606 expidió real cédula concediéndole la petición:

      “ Que por cuanto D. Francisco Díaz Pimienta me ha servido más de 30 años en los destinos de Cabo de tres compañías de infantería y Castellano de una de las fortalezas de la ciudad, y que en tiempo del General D. Álvaro de Flores y de D. Francisco Coloma habían ido con una nave de su propiedad a acompañar las fragatas que salieron de La Habana, e impedido que el inglés se llevara una que tenia apresada, la cual salvó, así como que habiendo sido destrozada por efecto de una tormenta la Capitana del mando del D. Francisco Coloma, la socorrió con su nave, le concedía la gracia solicitada ”.

Díaz Pimienta también tuvo otra hija a la que llamó Catalina, casada en 1598, pero que murió antes que sus padres sin dejar descendencia; y otra hija natural, Jacinta, habida con Mencía de Oca, vecina de Sevilla, y de la que no dice nada en su testamento.

 

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